todo sobre Fertilizantes

En El Cultivar, somos especialistas en la optimización de cultivos para todo tipo de plantas. Sabemos que, al enfrentarse a la inmensa oferta del mercado, la elección del fertilizante perfecto puede ser abrumadora. Una mala selección o un uso inadecuado puede suponer un riesgo para tu huerto, incluso llegando a quemar la planta.

Para ayudarte a garantizar los mejores resultados, te ofrecemos esta guía técnica sobre las dos categorías principales de nutrición: los abonos orgánicos, esenciales para la salud del suelo, y los fertilizantes minerales, diseñados para la precisión y el alto rendimiento.

El Poder de lo Orgánico: Abonos Orgánicos

Los abonos orgánicos son una mezcla de materiales que se obtienen de la degradación y mineralización de residuos orgánicos de origen animal, vegetal, de cosechas y restos leñosos. Su principal propósito es mejorar las características químicas, físicas y biológicas de los suelos.

Ventajas Clave:

Salud del Suelo: Son ricos en materia orgánica, energía y microorganismos. Aportan nutrientes que activan e incrementan la actividad microbiana de la tierra.

Gestión de Recursos: Permiten aprovechar residuos orgánicos (agrícolas, forestales, industriales o domésticos).

Retención: Recuperan la materia orgánica, mejorando la capacidad del suelo para absorber agua y retener nutrientes.

Temperatura: Elevan la temperatura del suelo, lo que favorece la formación y desarrollo de raíces y mejora la nutrición vegetal.

Sostenibilidad: Contribuyen a la fijación de carbono en el suelo y se alinean con la demanda de alimentos orgánicos y sanos. De hecho, incluso en cultivos que usan fertilizantes inorgánicos, siempre es necesario añadir abonos orgánicos para reponer la materia orgánica del suelo.

Tipos Comunes de Abonos Orgánicos:

Existen varios tipos que se diferencian por el proceso y los materiales:

Abonos Sólidos: Incluyen el Compost (el más básico, de fácil fabricación mediante fermentación de residuos vegetales), el Humus de lombriz o lombricompost (materia orgánica descompuesta por lombrices, como la roja californiana), y el Bokashi (una variante japonesa del compost, de rápida elaboración).

Abonos Líquidos: Como el Purín (producción aeróbica) y el Biol (producción anaeróbica, líquido resultante de la producción de biogás).

Abono Verde: Cultivo vegetal (como leguminosas o gramíneas) que se corta y se deja descomponer en el campo para fertilizar. Las leguminosas, por ejemplo, aportan nitrógeno por simbiosis con bacterias rizobios.

Residuos Específicos: Excrementos de animales (gallinaza, guano, estiércol —previamente compostado—), Cenizas (si proceden de madera u otro origen orgánico, aportan mucho potasio), y Posos de café (aportan nitrógeno y no deben superar el 20% del total de la mezcla).

Consideración Importante: Aunque los abonos orgánicos son muy efectivos, suelen ser bajos en elementos inorgánicos y pueden aportar menos nutrientes que los fertilizantes minerales. Por ello, si se usan de forma exclusiva, se recomienda aplicarlos en grandes cantidades para compensar. También existe el riesgo de que sean fuentes de patógenos si no son tratados adecuadamente.

La Precisión de lo Mineral: Fertilizantes Inorgánicos

Los fertilizantes minerales (o inorgánicos) son fabricados a través de procesos químicos para adaptar la fórmula a necesidades o tipos de plantas específicas. Actualmente suelen ser más baratos, con dosis más precisas y más concentrados.

Composición y Versatilidad en Fertilizantes:

La agricultura convencional depende de estos fertilizantes para lograr mayor rendimiento. Los principales nutrientes primarios son el Nitrógeno (N), el Fósforo (P) y el Potasio (K).

• El grado o la composición del fertilizante se refiere a la concentración de los tres nutrientes principales, expresada como un porcentaje en peso (N-P2​O5​-K2​O).

• Por ejemplo, un fertilizante 13-10-27 contiene 13% de nitrógeno, 10% de fósforo como P2​O5​ y 27% de potasio como K2​O.

La versatilidad de los fertilizantes minerales permite que existan fórmulas adaptadas a necesidades concretas:

Abono Universal: Composición equilibrada, ideal para el crecimiento estable y fuerte de un amplio espectro de especies, con una posible presencia destacada de nitrógeno.

Abono para Rosales y Plantas Arbustivas con Flor: Contiene N, K y Magnesio (Mg). El K potencia el color y la resistencia a plagas, mientras que el Mg potencia la fotosíntesis.

Abono para Plantas Verdes: Vitalmente enriquecido con Potasio y Hierro (Fe) para tratar el color verde, promover el reverdecimiento y aumentar la fertilidad del suelo.

Abono para Cítricos: Priman el Nitrógeno y el Potasio en grandes cantidades para conservar y favorecer el crecimiento del fruto, el proceso más exigente para la planta.

Riesgos Ambientales por Uso Excesivo de los Fertilizantes MInerales:

Aunque son potentes, la aplicación excesiva de fertilizantes minerales solubles ha generado graves consecuencias ambientales:

Contaminación del Agua: Se produce por lixiviación en aguas subterráneas y superficiales. El exceso de nitrógeno o fósforo puede causar eutrofización (aceleración del enriquecimiento de nutrientes en cuerpos de agua).

Degradación del Suelo y Aire: Puede provocar variación del pH, deterioro de la estructura del suelo y la microfauna. El nitrógeno en exceso causa acidificación y toxicidad (por amoniaco y dióxido de nitrógeno gaseoso). Las plantas solo absorben entre el 30% y 50% de los fertilizantes químicos, perdiéndose el resto en el suelo.

Decidiendo el Ritmo: Liberación Lenta vs. Rápida

Un factor crucial en la nutrición es la velocidad con la que los nutrientes llegan a la planta.

CaracterísticaFertilizantes de Liberación Lenta (SRF)Fertilizantes de Liberación Rápida (QRF)
Tasa de liberaciónGradual, controlada, dura semanas o meses.Inmediata, se disuelve en pocos días.
Frecuencia de AplicaciónMenos frecuente (una o dos veces por temporada).Más frecuente (cada 2-4 semanas).
Riesgo AmbientalMenor riesgo de lixiviación y escorrentía. Son ecológicos.Mayor riesgo de escorrentía de nutrientes y contaminación ambiental.
CostoGeneralmente más caros por unidad de nutriente.Generalmente menos costosos.
Uso IdealAlimentación a largo plazo, jardines de bajo mantenimiento, crecimiento constante, plantas maduras.Necesidades de crecimiento rápido, corrección inmediata de déficits nutricionales (como plántulas jóvenes).

Si necesitas corregir rápidamente una deficiencia de nutrientes (como la clorosis por falta de Nitrógeno, donde las hojas adultas inferiores se vuelven amarillentas), un QRF será el más apropiado, siempre aplicando con cuidado para evitar la sobrefertilización.

Para obtener beneficios agrícolas a largo plazo y un desarrollo constante, los fertilizantes de liberación lenta son ideales, mejorando la actividad microbiana y la salud del suelo a largo plazo.

Aspectos Técnicos de la Aplicación

Para aplicar fertilizantes de manera eficiente y sostenible, es esencial el cálculo de las tasas de aplicación. Este cálculo comienza conociendo la tasa requerida del nutriente (generalmente en kg/ha o lbs/acre), el grado/composición del fertilizante y el área del campo.

La fórmula básica para fertilizantes sólidos es:

Tasa de aplicacioˊn del fertilizante= Tasa requerida de aplicacioˊn del nutriente×100​ / % del nutriente en el fertilizante

Líquidos vs. Sólidos:

No hay diferencias agronómicas significativas entre fertilizantes líquidos y sólidos cuando se comparan a largo plazo, siempre que la dosis de nutrientes, la colocación y las formas químicas sean similares.

En el suelo, no importa si aplicas nitrógeno como urea, nitrato de amonio o soluciones como UAN, ya que las raíces encontrarán el N en formas limitadas de nitrato (NO3​) o amonio (NH4​) después de un corto tiempo, gracias a la conversión de enzimas y procesos microbiológicos. Lo mismo ocurre con el fósforo y el potasio. Esta igualdad permite al agricultor elegir basándose en factores no agronómicos, como la facilidad y uniformidad de la aplicación, o los costos.

No hay diferencias agronómicas significativas entre fertilizantes líquidos y sólidos cuando se comparan a largo plazo, siempre que la dosis de nutrientes, la colocación y las formas químicas sean similares.

En el suelo, no importa si aplicas nitrógeno como urea, nitrato de amonio o soluciones como UAN, ya que las raíces encontrarán el N en formas limitadas de nitrato (NO3​) o amonio (NH4​) después de un corto tiempo, gracias a la conversión de enzimas y procesos microbiológicos. Lo mismo ocurre con el fósforo y el potasio. Esta igualdad permite al agricultor elegir basándose en factores no agronómicos, como la facilidad y uniformidad de la aplicación, o los costos.


La clave para la optimización de tu huerto o jardín es la elección informada. Ya sea que necesites la acción rápida de un fertilizante mineral para corregir una deficiencia, o la liberación constante y los beneficios del suelo de un abono orgánico, en El Cultivar contamos con una amplia selección de fertilizantes de alta calidad para nutrir tus cultivos de manera eficiente y sostenible.

Nuestro equipo, altamente cualificado y con formación académica, te ofrece el asesoramiento técnico personalizado para seleccionar la mejor solución para tus plantas y su etapa de crecimiento.

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Esta entrada tiene 8 comentarios

  1. Manu Carter

    ¡Enhorabuena por el artículo! Es uno de los recursos más completos y bien estructurados que he leído sobre fertilizantes. Agradezco especialmente la claridad con la que se explican las diferencias entre abonos orgánicos y minerales, y cómo cada uno impacta tanto en la planta como en el suelo a corto y largo plazo.

    Tengo una duda: al usar fertilizantes de liberación lenta (SRF) en huertos urbanos con sustratos ligeros (como mezclas de turba, fibra de coco y perlita), ¿hay que ajustar la dosis o la frecuencia de aplicación respecto a un suelo mineral tradicional?

    ¡Gracias por compartir tanto conocimiento técnico de forma tan accesible!

    1. Samuel Santa

      ¡Gracias por tu amable comentario! Nos alegra mucho que el artículo te haya resultado útil y claro.

      Respecto a tu duda: sí, en sustratos ligeros como los que mencionas —a base de turba, fibra de coco y perlita— sí conviene ajustar la dosis o la frecuencia de los fertilizantes de liberación lenta (SRF). Estos sustratos tienen una baja capacidad de intercambio catiónico (CIC) y retienen menos nutrientes que un suelo mineral, por lo que los elementos liberados pueden escurrirse más fácilmente con el riego, incluso con SRF.

      Una buena práctica es reducir ligeramente la dosis recomendada (entre un 10 % y un 20 %) y vigilar el estado de las plantas durante las primeras semanas. Si notas signos de deficiencia, puedes complementar con una pequeña aplicación de un fertilizante de liberación rápida (QRF) de bajo impacto.

      ¡Estamos aquí para seguir ayudándote a nutrir tus cultivos con precisión! 🌿

  2. Colleen

    Tengo una duda práctica: cuando se combinan abonos orgánicos (como compost o humus de lombriz) con fertilizantes minerales de liberación lenta en un mismo sustrato, ¿existe algún riesgo de interacción negativa entre ellos (por ejemplo, inmovilización temporal de nitrógeno o alteración del pH)? ¿O, por el contrario, es una estrategia recomendable para equilibrar nutrición inmediata y salud del suelo?

    ¡Gracias por compartir conocimiento tan bien fundamentado!

    1. Samuel Santa

      En respuesta a Colleen.

      ¡Muchas gracias por tu comentario tan atento y por tu interés en profundizar!

      Respecto a tu pregunta: combinar abonos orgánicos con fertilizantes minerales de liberación lenta es, en general, una estrategia muy recomendable. De hecho, es una de las prácticas más equilibradas en nutrición vegetal, ya que aprovechas lo mejor de ambos mundos: la mejora de la estructura y la vida del suelo que aportan los orgánicos, y la precisión y disponibilidad controlada de nutrientes que ofrecen los minerales de liberación lenta (SRF).

      En cuanto a posibles interacciones negativas:

      La inmovilización temporal de nitrógeno suele ocurrir cuando se incorporan materiales orgánicos frescos con alta relación C/N (como aserrín o paja sin compostar), no con compost maduro, humus de lombriz ni con fertilizantes minerales.
      En sustratos bien equilibrados, no suele haber alteraciones significativas del pH si se usan productos de calidad y en las dosis adecuadas. No obstante, siempre es prudente controlar el pH del sustrato periódicamente, especialmente en cultivos sensibles.
      En resumen: sí, puedes (y deberías) combinarlos, siempre que ajustes las dosis a las necesidades reales de tus plantas y al tipo de sustrato. Si quieres, en El Cultivar podemos ayudarte a diseñar un plan de fertilización personalizado según tu cultivo, clima y tipo de suelo.

      ¡Seguimos cultivando conocimiento juntos! 🌱

  3. Carlota VV

    Tengo una duda sobre el uso de abono verde en huertos urbanos en contenedores: ¿es viable implementar cultivos de cobertura (como la veza o la mostaza) en macetas o bancos elevados de tamaño limitado, o el espacio reducido y el tipo de sustrato (a menudo sin vida microbiana activa) anulan sus beneficios? ¿Existiría una alternativa escalable en tamaño pequeño que cumpla funciones similares (fijación de nitrógeno, supresión de malas hierbas y mejora de la estructura del sustrato)?

    1. Samuel Santa

      En respuesta a Carlota VV.

      ¡Gracias por tu pregunta!

      Sí, es viable usar abono verde en contenedores pequeños, aunque con ajustes: elige especies de ciclo corto y bajo porte (como mostaza enana o trébol blanco), y asegúrate de incorporarlas antes de que florezcan. En sustratos inertes, sus beneficios serán más limitados, pero aún aportan materia orgánica y algo de nitrógeno (en el caso de leguminosas). Una alternativa práctica en macetas es aplicar compost o humus de lombriz cada 4-6 semanas, que replican muchos de los efectos del abono verde de forma más controlada.

      ¡Seguimos cultivando bien! 🌿

  4. Jesús Company

    Tengo una duda sobre la compatibilidad entre fertilizantes minerales y microorganismos del suelo: si aplico un fertilizante mineral de liberación rápida (QRF) en un sustrato rico en vida microbiana —por ejemplo, uno ya enriquecido con compost y micorrizas—, ¿existe riesgo de que las sales solubles afecten negativamente a esa microbiota beneficiosa? ¿Hay algún tipo de fertilizante mineral (como los formulados con sulfatos frente a cloruros) que sea más amigable con la vida del suelo?

    ¡Gracias de antemano por tan valiosa guía!

    1. Samuel Santa

      En respuesta a Jesús Company.

      ¡Gracias por tu excelente pregunta!

      Aplicar un fertilizante mineral de liberación rápida (QRF) en un sustrato rico en microbiota sí puede afectar temporalmente a los microorganismos beneficiosos, especialmente si se usa en exceso o con alta concentración de sales. Los QRF elevan rápidamente la conductividad eléctrica (CE) del sustrato, lo que puede deshidratar o inhibir a bacterias y hongos sensibles, como las micorrizas.

      Sin embargo, no todos los fertilizantes minerales son iguales:

      Los formulados con sulfatos (como sulfato de potasio o sulfato de amonio) suelen ser más suaves para la microbiota que los basados en cloruros (como cloruro de potasio), que pueden ser fitotóxicos o alterar el equilibrio iónico del suelo.
      También existen QRF con bajas sales solubles o con aditivos que reducen el impacto osmótico.
      En general, si el sustrato ya está vivo (con compost, humus, micorrizas), es mejor priorizar SRF o dosis bajas y fraccionadas de QRF, y siempre aplicarlos lejos del cuello de la planta o de las raíces jóvenes.

      ¡En El Cultivar te ayudamos a equilibrar rendimiento y vida del suelo! 🌱

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