El riego de las plantas en invierno representa uno de los mayores desafíos para jardineros, agricultores y amantes de la jardinería. A diferencia de las estaciones más cálidas, donde la evaporación y la transpiración vegetal demandan riegos frecuentes, el invierno impone condiciones ambientales muy distintas: temperaturas más bajas, días más cortos, menor radiación solar y, en muchos casos, la presencia de lluvias o nieve. Estos factores reducen significativamente la necesidad de agua de la mayoría de las plantas, especialmente de las especies perennes y de clima templado.
Sin embargo, este cambio estacional también trae consigo riesgos invisibles pero críticos: regar en exceso puede provocar encharcamientos que asfixien las raíces y favorezcan el desarrollo de hongos y pudriciones, mientras que no regar lo suficiente —especialmente en climas secos o en cultivos en contenedores— puede llevar a la deshidratación lenta pero letal de las plantas.
El frío mata rápido, pero el agua mal administrada mata en silencio
Las heladas pueden dañar hojas y brotes en horas, pero la mayoría de las plantas resistentes al invierno sobreviven si están sanas por dentro. En cambio, un exceso o defecto de agua actúa como un veneno lento: las raízes se pudren o se deshidratan sin síntomas externos hasta que es demasiado tarde.
En estudios de viveros, hasta el 70 % de las pérdidas invernales se atribuyen a errores de riego, frente a un 15-20 % por daño directo del frío.
Las raíces “dormidas” no pueden beber: cualquier charco es una sentencia
- Bajo 10 °C la actividad radicular cae un 80 %; la planta apenas transpira.
- El agua que queda estancada ocupa los poros del sustrato, expulsando el oxígeno.
- En 24-48 h aparece Pythium y Phytophthora: hongos que desintegran las raíces a temperaturas frescas.
- Una vez podridas las raíces, ni el deshielo de primavera puede salvar la planta.
El ciclo congelación-descongelación convierte el agua en cuchillas microscópicas
- Sustrato saturado → al bajar de 0 °C el agua se expande un 9 % dentro de los poros.
- Los cristales de hielo desgarran delicadas raíces finas y rompen paredes celulares.
- Al amanecer, la planta parece “normal”, pero ya no puede absorber agua ni nutrientes: muere por estrés hídrico aunque el tiesto esté mojado.

Frecuencia y Cantidad de Riego
Reducir la frecuencia de riego en invierno
En invierno, la mayoría de las plantas reducen su actividad metabólica y necesitan hasta un 70 % menos de agua que en verano. La evaporación es menor y el sustrato permanece húmedo más tiempo. Regar cada 7-10 días suele ser suficiente para la mayoría de especies, aunque siempre se debe comprobar el estado del sustrato antes de volver a regar.
Evitar el exceso de agua para prevenir pudrición y congelación
El agua estancada en macetas o surcos puede congelar durante la noche, dañando las raíces y provocando pudrición. Asegúrate de que el agua drene correctamente y elimina los platos de las macetas si las temperaturas descienden bajo cero. Regar con moderación es clave para evitar que el agua se acumule y dañe el sistema radicular.
Priorizar el riego de plantas recién plantadas, césped y árboles
Las plantas jóvenes, el césped recién sembrado y los árboles recién trasplantados tienen raíces poco desarrolladas y necesitan riego más frecuente. En invierno, deben regarse cada 3-5 días, siempre que el sustrato esté seco en la capa superficial. Para árboles, aplica 20-30 litros de agua por planta, dependiendo del tamaño.
Comprobar la humedad del sustrato antes de regar
Antes de regar, introduce un dedo o un palo de 3-5 cm en el sustrato. Si sale seco, es momento de regar; si está húmedo, espera unos días. Para macetas, puedes también levantarlas: si pesan poco, es señal de que necesitan agua. Este método evita riegos innecesarios y previene la sobrehidratación.
Técnicas y Horarios de Riego
Regar en las horas más cálidas del día (mañana o mediodía)
El mejor momento para regar en invierno es entre las 10:00 y las 14:00 horas, cuando las temperaturas son más altas. Esto permite que el agua se absorba antes de que bajen las temperaturas nocturnas, reduciendo el riesgo de congelación y estrés térmico en las raíces.
Usar agua templada para evitar estrés térmico
El agua fría del grifo puede bloquear la absorción de nutrientes y dañar las raíces. Usa agua a temperatura ambiente (18-22 °C) o templada para evitar choques térmicos. Si tu agua es muy fría, déjala reposar unas horas antes de usarla.
Considerar el riego por inmersión para hidratar las raíces
Para macetas pequeñas y plantas de interior, sumérgelas en un recipiente con agua durante 10-15 minutos. Luego, saca y deja escurrir el exceso. Esta técnica asegura que las raíces absorban agua de forma uniforme y evita encharcamientos en la superficie.
Utilizar la técnica de goteo para un riego eficiente
El riego por goteo es ideal para ahorrar agua y mantener la humedad constante. Coloca un sistema de goteo con temporizador para regar lentamente durante 30-60 minutos. Esto evita que el agua se evapore rápidamente y llegue directamente a las raíces.
Evitar regar con viento fuerte o heladas
Regar con viento o durante días de heladas pronosticadas puede dañar las hojas y raíces. El agua se evapora rápido o se congela, perjudicando la planta. Espera a días más estables o protege las plantas con mallas o cobertores si es necesario regar.
Factores Ambientales y Protección
Proteger las plantas de fuentes de calor artificial
Las plantas de interior cercanas a radiadores, estufas o aire acondicionado sufren sequedad ambiental. Coloca una bandeja con agua o grava húmeda cerca de ellas para aumentar la humedad. También puedes alejarlas 1-2 metros de las fuentes de calor.
Mejorar la humedad ambiental para plantas de interior
En invierno, la humedad relativa desciende hasta un 20-30 % en interiores. Usa humidificadores, rocía agua en el aire (no sobre las hojas) o agrupa las macetas para crear un microclima húmedo. Esto evita que las puntas de las hojas se sequen.
Proteger las macetas del frío del suelo y del viento
Coloca las macetas sobre tablas, ladrillos o pies de maceta para evitar que el frío del suelo dañe las raíces. También puedes envolver las macetas con papel de burbujas, yute o fieltro para aislarlas del frío y el viento.
Considerar el uso de mantillo en la superficie del sustrato
Aplica una capa de 2-3 cm de mantillo (corteza, paja o hojas secas) sobre la superficie del sustrato. Esto conserva la humedad, regula la temperatura del suelo y evita la evaporación del agua de riego, reduciendo la frecuencia necesaria.
Tipos de Plantas y Necesidades Específicas
Identificar plantas en letargo para reducir o suspender el riego
Las plantas caducifolias y algunas bulbosas entran en letargo y no necesitan riego hasta primavera. Ejemplos: geranios, hortensias, rosales. Suspende el riego o riega solo si el sustrato está muy seco tras 3-4 semanas.
Vigilar las especies perennes o de hoja persistente
Las plantas como lavanda, romero, laurel o acebo mantienen sus hojas en invierno y requieren riego ocasional. Riega cada 10-15 días, asegurándote de que el sustrato se seque entre riegos para evitar pudrición de raíces.
Considerar las necesidades de plantas en macetas vs. suelo
Las macetas se secan más lento pero también se congelan antes. Riega menos frecuentemente que en verano, pero protege las raíces con aislamiento. Las plantas en suelo pueden regarse cada 2-3 semanas, dependiendo de la lluvia.
No regar cactus, suculentas y plantas xerófilas en invierno
Estas plantas entran en reposo total y no deben regarse entre noviembre y marzo. Solo riega si las hojas se arrugan visiblemente, y entonces aplica unas gotas de agua sin mojar el sustrato. La sequedad es su mejor aliada en invierno.
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Tengo una duda concreta: en mi balcón tengo varias plantas perennes en macetas de terracota (rosales, lavanda y algunas aromáticas), y suelo regarlas muy espaciadamente en invierno. Sin embargo, he notado que, en días soleados seguidos, la superficie del sustrato se seca rápido, aunque las raíces estén aún húmedas.
¿Es recomendable esperar a que el sustrato se seque en profundidad antes de regar, incluso si la superficie está seca? ¿O en invierno, con temperaturas bajas, es mejor pecar de cautela y regar solo cuando haya signos visibles de sed (como hojas caídas o marchitas)?
¡Muchas gracias por tu comentario y por confiar en El Cultivar!
Respecto a tu duda: en invierno, lo más seguro es regar solo cuando el sustrato esté seco en profundidad, no solo en la superficie. En macetas de terracota —que transpiran y se enfrían más— y con temperaturas bajas, el agua se evapora lentamente del interior, aunque el sol reseque la capa superior. Regar con el sustrato aún húmedo en el fondo puede provocar anoxia radicular o incluso pudriciones, especialmente en plantas como la lavanda o los rosales, que son muy sensibles al exceso de humedad en invierno.
Una forma sencilla de comprobarlo es introducir un dedo (o un palillo fino) unos 4-5 cm: si sale seco o apenas con humedad, es momento de regar. Si sigue húmedo, espera unos días más.
En general, en invierno es mejor pecar de “poco riego” que de mucho. Las plantas perennes entran en un estado de crecimiento mínimo y consumen muy poca agua. Los signos de sed (como hojas caídas o marchitas) suelen aparecer después de que el daño por sequía ya ha comenzado, así que es preferible anticiparse con el método del palillo que esperar a ver síntomas.
¡Seguimos cuidando tus plantas, incluso en los meses más fríos! 🌿